Ayrton Senna, la vida de una leyenda: McLaren y su final con Williams

Por Javier Prieto.

 

Capítulo IX

 

Ayrton Senna  afrontó la novena temporada en la Fórmula 1 y cuarta en McLaren muy feliz con el recién estrenado tricampeonato (1988, 1990 y 1991). Sin embargo en 1992 no pudo revalidar la corona lograda un año antes. Lo más doloroso para él fue comprobar que la superioridad de Williams era tan grande que ni tan siquiera pudo oponerles resistencia.

Disputó con el McLaren MP46B las dos primeras carreras en Sudáfrica y México, y para la tercera (Brasil) estrenó el MP4/7A. Pero el nuevo monoplaza de Woking, a pesar de continuar montando el motor Honda, ya no era el más potente del Campeonato.

Además sufría problemas de fiabilidad y resultaba difícil de ‘controlar’ en las curvas. Por si estas limitaciones  no fueran suficientes, también carecía de los avances tecnológicos de los bólidos de Sir Frank Williams.

El piloto brasileño apenas obtuvo tres triunfos en Mónaco, Hungría e Italia y terminó segundo en Alemania y tercero en Sudáfrica, San Marino y Portugal. En cuanto a las pole positions, su gran especialidad, solo pudo apuntarse una en Canadá. Finalizó cuarto en la Clasificación General, con menos de la mitad de los puntos del ganador, Nigel Mansell.

El Williams FW14B del británico, equipado con diversas ayudas electrónicas –suspensión activa y control de tracción-, se mostró como un enemigo imbatible en nueve Grandes Premios (más uno de su compañero Ricardo Patresse), a lo largo del Mundial.

Ayrton Senna estaba muy decepcionado por el bajo rendimiento de su MP4/7A, a lo que se sumó el adiós de Honda de la Fórmula 1, otro mazazo, a final de temporada. Recuerden que el paulista había conquista los tres títulos con los japoneses y confiaba plenamente en ellos.

Entonces pensó en marcharse a Williams como compañero de su gran enemigo, Alain Prost, en el curso de 1993. Sin embargo, el francés había incluido una cláusula en el contrato con el equipo inglés por la que vetaría una hipotética llegada de Ayrton Senna. Éste se enfureció cuando conoció la noticia, pero no pudo hacer nada.

En un último intento por trabajar en un equipo competitivo, cuentan que le ofreció a Sir Frank Williams correr para él gratis. No pudo ser. Mientras, Ron Dennis, jefe de McLaren, continuaba negociando -infructuosamente- para conseguir el suministro de Renault, la mejor mecánica del momento.

La situación del mito paulista era tan desesperada que voló a Phoenix en Arizona (Estados Unidos) para probar un auto de la IndyCar del equipo Penske y Emerson Fittipaldi. Pero no le convencieron las sensaciones del auto.

 

1992 Monaco Grand Prix.
Monte Carlo, Monaco. 28-31 May 1992.
Ayrton Senna (McLaren MP4/7A Honda) 1st position with Nigel Mansell (Williams FW14B Renault) 2nd position close behind, trying to pass in the last few laps of the race.
Ref-92 MON 22.
World Copyright – LAT Photographic

 

1993: Nueva decepción por culpa del auto

Después de reunirse con Ayrton Senna varias veces, Ron Dennis consiguió persuadirle para que se quedara en McLaren un año más, en 1993. Sin embargo, el brasileño solo se comprometió para la primera cita del año, el Gran Premio de Sudáfrica, con el fin de evaluar el potencial del MP4/8.

Después de perder a Honda y no alcanzar un acuerdo con Renault como suministrador de motores, la llegada en el último momento de la mecánica Ford había suscitado muchas dudas en el tricampeón del mundo brasileño. Finalizó segundo y muy satisfecho en el Autódromo de Kyalami, primera prueba del año.

El McLaren estaba muy lejos de poder hacer sombra al todopoderoso Williams FW15 de Alain Prost, pero tenía margen de evolución. A pesar de estas buenas sensaciones, se negó a firmar un contrato anual e iba renovando a la finalización de cada carrera.

Después de Kyalami, encadenó dos triunfos consecutivos. Primero venció por segunda vez en su amado Brasil y en la siguiente carrera, el Gran Premio de Europa (Inglaterra), donde protagonizó una de las mejores actuaciones de su vida. Impartió una lección magistral bajo la lluvia, superando durante la primera vuelta a cuatro pilotos tan duros como Michael Schumacher o Alain Prost.

Posteriormente, conquistó su ¡sexto! Gran Premio de Mónaco, y fue el mejor en Japón y Australia. No obstante, desde la mitad del curso la superioridad de los Williams (Alain Prost y Damon Hill) se impuso y su gran adversario francés se alzó con la cuarta corona en 1993. Ayrton Senna solo pudo ser subcampeón con 73 puntos, 26 menos que el rival europeo.

 

 

1994: Williams y la muerte

Alain Prost, que tenía contrato vigente para 1994 decidió retirarse con el fin de no coincidir en la escudería Williams con Ayrton Senna. Con su gran contrincante ‘jubilado’, el brasileño por fin pudo subirse al monoplaza de Grove. Pero el Williams FW16 con motor Renault ya no contaba con las ayudas electrónicas que los habían permitido dominar los últimos años.

Además, el piloto paulista había expresado su incomodidad en un cockpit (habitáculo) pequeño para albergar su cuerpo. Por si fuera poco, había comentado que consideraba al FW16 un auto difícil de controlar y con reacciones imprevisibles. Por el contrario, durante la pretemporada el Bennetton Ford de Michael Schumacher se había mostrado más ligero y dócil.

Con esas sensaciones arrancó el Mundial en el Gran Premio de Brasil. Senna logró la pole position en el Circuito de Interlagos, pero en la carrera se vio superado por el auto del joven alemán. El brasileño quería regalarle un triunfo a sus compatriotas y no quiso admitir la superioridad del monoplaza del alemán.

Llegó a rodar hasta dos segundos más rápido que su compañero (Damon Hill) persiguiendo la estela del teutón. Sin embargo, superó los límites del bólido y sufrió un trompo en la curva Juncao. Allí finalizó la cita en su país.

En la siguiente prueba, el Gran Premio del Pacífico, sucedió lo mismo. De nuevo arrancó el primero y tampoco terminó la carrera. El finlandés Mikka Hakkinen le golpeó a Ayrton Senna en la primera curva y éste se salió del asfalto para después recibir otro impacto de Nicola Larinni, que lo dejó fuera de combate.

Firmó el peor comienzo desde su debut en el Mundial de Fórmula 1 en 1984. Y así, con toda la presión de una estrella y piloto favorito que no había logrado sumar un solo punto en dos carreras y con su nuevo oponente al frente de la clasificación, se llegó al Gran Premio de San Marino. La fatídica cita estuvo marcada por la tragedia desde el principio.

Antes de arrancar los motores, Ayrton Senna se mostró muy incómodo con la columna de la dirección, ya que no le permitía el espacio suficiente para maniobrar en el interior del auto. Entonces el equipo decidió manipularla.

El viernes su joven compatriota Rubens Barrichello salió volando con su Jordan 194 y después se estrelló violentamente contras las protecciones del vetusto y peligroso Autódromo de Ímola. Solo la intervención del Profesor Sid Watkins, doctor de la máxima categoría, le permitió salvar la vida. Las imágenes causaron un fuerte impacto entre los competidores…

Sin embargo, lo peor estaba por llegar. Durante los entrenamientos del sábado el austriaco Roland Ratzenberger sufrió una colisión brutal y murió. El rostro de consternación de Ayrton Senna lo decía todo. El paddock se quedó en estado de shock con la noticia, mientras una atmósfera funesta se extendía entre los equipos.

Impresionado con lo sucedido, Ayrton Senna dudó en disputar la carrera al día siguiente. Uno de sus pocos amigos en el Gran Circo, el doctor Watkins, vio en sus ojos el temor y le propuso retirarse los dos juntos a pescar, la afición favorita de ambos. Sin embargo, el paulista le comentó que competiría porque había cuestiones que se escapaban al control de los deportistas.

Pero el estado de ánimo de Ayrton Senna no era, ni mucho menos, el ideal para luchar en el asfalto a más de 200 km/h. El 1 de mayo comenzó la carrera pero en la arrancada (largada) se produjo un accidente que obligó a salir al coche de seguridad. Entonces, los monoplazas rodaron varias vueltas a muy baja velocidad tras él y algunos pilotos informaron por radio que la temperatura  de los neumáticos -y por tanto, su adherencia-estaba cayendo.

La prueba se reanudó y en la maldita curva del Tamburello, Ayrton Senna siguió recto camino del Olimpo de la Velocidad. Tras el impacto contra el muro, las imágenes de su cuerpo inerte dentro del auto hacían pensar lo peor. Su buen amigo, el médico Watkins, le practicó en la pista una traqueotomía y se le trasladó en helicóptero al hospital Maggiore de Bolonia. A pesar de todos los esfuerzos clínicos, falleció a la edad de 34 años.

Según algunas teorías, la mala suerte quiso que al chocar contra la pared de hormigón se rompiera un pequeño fragmento de la barra de la suspensión, el cual atravesó el casco. Por cierto, solo cinco años antes, en ese mismo punto de Ímola, el piloto austriaco Gerhard Berger sufrió otra colisión gravísima.

Después de recuperarse, visitó junto a Ayrton Senna aquella diabólica curva de Ímola. Querían estudiar la posibilidad de retrasar el muro con el fin de que hubiera más espacio en caso de salida de pista. Por desgracia, resultó imposible porque unos metros más atrás discurría un riachuelo que impidió la obra.

La noticia, o mejor dicho, la tragedia deportiva, causó una conmoción internacional, tiñendo de luto el mundo del motor. En Brasil donde era un ídolo, una multitud de compatriotas salieron a las calles de Sao Paulo para homenajear al mito fallecido.

Las condolencias y las expresiones de dolor mostraron el amor que le profesaban en su país y en el resto del Planeta. El Motorsport se quedó huérfano, sin uno de sus grandes referentes e íconos. Sin embargo, desde entonces su recuerdo se mantiene vivo entre millones de fanáticos, como el redactor de estas palabras. Senna, Sempre.

Para finalizar, repasamos el palmarés del genio de Sao Paulo en sus 11 temporadas  en la Fórmula 1. Compitió en un total de 161 Grandes Premios, obteniendo 41 victorias (25,47%), 80 podios (49,69%), 65 poles (40,37%) y 19 vueltas rápidas con las escuderías Toleman, Lotus, McLaren y Williams. Logró 641 puntos en las 8.219 vueltas (37.937 km) completadas en la máxima categoría. Y de ellas, se mantuvo líder en 2.931 de ellas (13.430 km). Y, por supuesto, conquistó los Campeonatos del Mundo de 1988, 1990 y 1991.

 

 

Ayrton Senna in the cockpit of the Williams FW16-Renault. Portrait.
Photo: LAT Photographic/Williams F1. Ref: 1994williams18

 

 

Fuente: https://youtu.be/jXPZKsMPueE

 

 

Leer capítulos anteriores:

Capítulo I: Ayrton Senna, la vida de una leyenda

Capítulo II: Ayrton Senna, la vida de una leyenda: Primer Kart

Capítulo III: Ayrton Senna, la vida de una leyenda: El Karting oficial

Capítulo IV: Ayrton Senna, la vida de una leyenda: Campeón de Karting

Capítulo V: Ayrton Senna, la vida de una leyenda: El Mundial de Karting

Capítulo VI: Ayrton Senna, la vida de una leyenda: La Fórmula Ford británica

Capítulo VII: Ayrton Senna, la vida de una leyenda: Debut en la Fórmula 1

Capítulo VIII: Ayrton Senna, la vida de una leyenda: Era McLaren, 3 títulos

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