Los circuitos legendarios de la Fórmula 1. Parte IV: Monza

Hoy despedimos el repaso a los cuatro circuitos legendarios de la máxima categoría con el más antiguo de todos: el Autodromo Nazionale di Monza. Acogió la primera competición de bólidos en 1922 y se incorporó al Campeonato del Mundo de Fórmula 1 como sede del Gran Premio de Italia en 1950. Apodado el ‘Templo de la Velocidad’, ostenta varios récords en esa materia, entre ellos, el de ser la prueba más veloz del calendario. No es de extrañar que también se le conozca como la ‘Pista Mágica’. Se encuentra a tan solo 200 km de la sede de La Scuderia en Maranello, por lo que está considerado la ‘casa’ de Ferrari. A él acuden cada año miles de tifosi para apoyar incondicionalmente a su equipo, el Cavallino Rampante, ofreciendo un ambiente único. La tradición, la pasión, la gloria y también la tragedia, forman parte de uno de los escenarios clásicos del certamen. Allí, Michael Schumacher con cinco triunfos, se convirtió en el piloto más ganador. De las sesenta y ocho ediciones que hasta hoy se han celebrado de la carrera transalpina, sesenta y siete fue en el mencionado asfalto. Por todos estos factores, el Circuito de Monza constituye un elemento esencial en la historia del Gran Circo.

 

Evolución del trazado

Como no podía ser de otro modo, la  construcción del autódromo transalpino batió récords de velocidad. Un total de 3.500 operarios comenzaron las obras en mayo de 1922 y tan solo dos meses después ya las habían finalizado. La pista, con una extensión de 10 km, estaba compuesta por un recorrido mixto de 5,5 km y por el famoso óvalo de 4,5 km. Se inauguró oficialmente el 3 de septiembre de 1922 y siete días más tarde acogió el segundo Gran Premio de Italia. Desde las primeras pruebas se mostró como un asfalto vertiginoso y peligroso donde se alcanzaban velocidades muy altas.

 

Video: miamilan

Las primeras tragedias de pilotos y público no tardaron (1927 y 1933) en llegar, provocando varias  remodelaciones. Entre ellas destacan las realizadas a finales de los años 30, cuando la pista se reasfaltó, reduciéndose a 6,3 km. En 1955 se acometió una reforma integral.  El fallecimiento del piloto Wolfrang Von Trips y de once espectadores en 1961, obligó a adoptar nuevas medidas que redujeran los riesgos. Adiós al óvalo. Una vez más la muerte tiñó de negro el Autodromo Nazionale di Monza. Fue durante el Gran Premio de Italia de 1978 cuando el sueco Ronnie Peterson perdió la vida después de una colisión y un incendio. Más cambios en la seguridad. Durante 1990, la pista se acortó hasta los 5,77 km.

 

La pista actual

El trazado actual mide 5,79 km y cuenta con 11 curvas, cuatro a izquierdas y siete a derechas. La configuración, como todo en el Circuito de Monza, constituye un desafío extremo: grandes aceleraciones y fuertes frenadas. Las largas rectas (salida y contrameta) hacen que los motores rindan al máximo durante el 70 % de la carrera y que la carga aerodinámica sea baja en los monoplazas.

 

Video: Schumacher France

 

Al mismo tiempo, los frenos, activos el 11% de cada giro, realizan un trabajo muy fuerte para detener el vehículo en secciones muy cerradas, como la Variante del Rettifilo. En ella los monoplazas pasan de 350 km/h a 90 km/h en unos instantes. Otro elemento protagonista son las suspensiones que deben adecuarse especialmente para esta prueba por la altura de los pianos y poder salir de las chicanes con buena tracción.

 

Los récords de la Pista Mágica

Por sus características, el Circuito de Monza ha sido el escenario de diversos récords, casi todos relacionados con la velocidad, una religión en el asfalto lombardo. Michael Schumacher  (Ferrari F2004) venció la carrera más rápida de la historia, el Gran Premio de Italia de 2003, al conseguir una media de 247,585 km/h. Como es lógico, también es la más corta, puesto que el alemán completó la prueba en 1 hora 14 minutos y 19.938 segundos. Precisamente el heptacampeón germano, gracias a sus cinco triunfos (1996, 1998, 2000, 2003, 2006) con los monoplazas rojos, es el piloto más laureado en el autódromo transalpino.

 

Video: F1 All time

 

Al año siguiente, durante la sesión de clasificación del Gran Premio de Italia de 2004, Juan Pablo Montoya estableció la vuelta más veloz de todos los tiempos. El colombiano voló con su Williams FW36 a un promedio de 262,242 km/h, deteniendo el crono en 1 minuto 19 segundos y 525 milésimas. Tan solo un año más tarde, el piloto de Bogotá logró otra plusmarca en el Circuito de Monza. Durante el Gran Premio de Italia de 2005, y subido al frágil McLaren MP4-40, se convirtió en el piloto más rápido al alcanzar 372,6 km/h, registro que permanece imbatido. Por último, les informamos de un curioso dato. Sucedió tres décadas antes, en 1971, cuando Peter Gethin derrotó a Ronnie Peterson por 0.01 segundos, seguido de François Cevert a 0,09 segundos. No solo fue la fue victoria más ajustada, sino la menor diferencia entre los tres primeros corredores.

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Fotografía Nathanael Majoros vía Wikimedia.

 

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