La cuna de los pilotos de la F1 (Parte IV)

Por afición, pilotos y éxitos en los autódromos, Brasil forma parte de la historia dorada de la F1. Vivió su época de mayor esplendor de 1970 a 1990, décadas que lo encumbraron al Olimpo de la máxima categoría. El país sudamericano con un extraordinario palmarés, ocupa el tercer peldaño del pódium por victorias, pole positions y títulos, solo por debajo de Gran Bretaña y Alemania.

La tierra de la samba aportó alegría y entusiasmo en las gradas, una forma pasional de seguir el deporte. Y, sobre todo, aportó grandes figuras en la pista, entre los que están sus tres Campeones del Mundo: Emerson Fittipaldi, Nelson Piquet y Ayrton Senna. Obviamente, este último, uno de los mejores y más venerados pilotos de la historia, sobresale por encima del resto de compatriotas. Convertido en un ídolo de millones de personas, le concedió a este deporte una dimensión global desconocida hasta su llegada. No obstante, el amor carioca por la gasolina surgió mucho antes, a principios del Siglo XX cuando echaron a andar las primeras carreras de autos.

 

Nélson Piquet. Foto Williams.

Nace una pasión… y una industria

La influencia cultural que ejercía Europa, especialmente Francia, hizo que las clases adineradas brasileñas se fijaran en ese invento revolucionario creado al otro lado del planeta: el auto. Así, a principios de 1900, los vientos de modernidad que recorrían el Viejo Continente llegaron a la nación carioca. Y aunque inicialmente solo los millonarios pudieron disfrutar de los coches, el resto de la sociedad también los conoció. De ese modo se encendió la mecha de la pasión por las cuatro ruedas que jamás se apagaría.

El 26 de julio de 1908 el Auto Club de Sao Paulo organizó en esa ciudad la primera carrera celebrada en Brasil y en América del Sur. Se inscribieron 16 rivales que partieron de la localidad de Itapecerica de la Serra para cruzar la meta, 75 kilómetros después, en Sao Paulo. Los coches se agruparon en distintas categorías. Silvio Penteado venció con un Fiat la especialidad más potente, J. Laport (Renault) ganó la clase intermedia y Antonio Prado Jr. y un Delage, se llevó el éxito en la categoría con menos caballos de vapor.

El evento deportivo tuvo mucho éxito, seguido por unos 10 mil espectadores en las calles, en una nación que poseía menos de mil carros. Aquel día los fanáticos paulistas demostraron su entusiasmo por la velocidad… que se mantiene en la actualidad.

Inspirados por la fama y relevancia pública de la prueba de Sao Paulo, al año siguiente el Auto Club de Río de Janeiro copió la idea. El 19 de septiembre de 1909 creó una competición en Niterói, cerca de Río. El vencedor fue el famoso as del volante, Gastao de Almeida, manejando un Berliet.

 

Foto: Automóvel Clube do Brasil (ACDB).

 

Meses después, se produjo una película que resumía los grandes momentos del evento de Río de Janeiro, lo que publicitó el deporte por todo Brasil. Después de estas dos pruebas con participantes locales e internacionales, el interés por la velocidad comenzó a crecer a un ritmo vertiginoso. Movidos por esta nueva ‘moda’, entre 1910 y 1920 nacieron infinidad de pequeñas pruebas por otras regiones y localidades. La afición al motor comenzaba, poco a poco, a extenderse y practicarse por toda la nación.

Conscientes del ‘boom’ del motor en Brasil, los fabricantes estadounidenses, vieron una gran oportunidad de negocio. Por ello, una filial de Ford instaló allí la primera fábrica de autos en 1919 y, solo cuatro años más tarde, llegó la segunda, una planta de General Motors.

La industria  de las cuatro ruedas comenzaba a cobrar una gran relevancia, por lo que Río de Janeiro y Sao Paulo acogen en los años 20 varias exposiciones internacionales de carros, equivalentes a los actuales salones del automóvil.

Paralelamente a ese crecimiento comercial, siguen apareciendo carreras, como la Quincena Automovilística de Río de Janeiro 1926. Sin embargo, el despegue del Motorsport en Brasil llega en los años 30, con un gran número de pruebas muy importantes que le otorgaron una proyección dentro y fuera de las fronteras cariocas. Entre ellas destaca la Subida de Montaña disputada en el recorrido Río-Petrópolis vencida por el famoso campeón alemán Hans Von Stuck en 1932.

La presencia de las estrellas internacionales de la velocidad concede un nuevo estatus a las citas en Brasil, abandonando su dimensión regional para entrar en la escena mundial. Por cierto, los medios de comunicación cada vez ofrecen más espacio al nuevo deporte, dedicándole secciones especializadas. Su difusión se dispara.

Como resultado del crecimiento y estatus de la competición, el presidente del país carioca, Getulio Vargas, impulsó la aparición del Gran Premio de Río de Janeiro en 1933. El prestigioso evento se disputó en el mítico y mortal Autódromo de Gadea hasta 1954. Los accidentes y tragedias que se producían en su asfalto, dominado por curvas temibles y grandes desniveles, no hacían sino agrandar el mito de la carrera y de su circuito.

Precisamente en ese ‘infierno de cemento’, apodado el Trampolín del Diablo, surgió el primer gran héroe nacional de la velocidad. Chico Landi venció a la muerte y a los rivales en las ediciones de 1941, 1947 y 1948, y fue segundo en 1938, 1940 y 1949. El piloto de Sao Paulo se convertiría en 1951 en el primer piloto de su país que competía en la Fórmula 1.

 

Chico Landi. Foto Pinterest.

 

No obstante, las autoridades públicas, conscientes del peligro que suponían las carreras urbanas de autos, las prohíben en Sao Paulo, aunque se permiten en poblaciones como Campinas, Piracicaba y Araraquara. Para dar respuesta al problema de la seguridad se construyó en 1940 el Autódromo de Interlagos en Sao Paulo. Desde entonces los motores  comenzaron a rugir y todavía no han dejado de hacerlo. Treinta y ocho años después se diseñó el Autódromo de Jacarepaguá en Río de Janeiro. Ambos trazados acogieron pruebas de la máxima categoría a partir de los años 70.

 

Brasil en la Fórmula 1

La presencia y protagonismo de Brasil constituye uno de los grandes referentes de la máxima categoría. Tanto es así que ocupan el tercer puesto por Grandes Premios disputados (791), títulos (8), victorias (101), pole positions (126) y vueltas rápidas (88) logradas, así como la cuarta posición en pódiums (293). Lo más sobresaliente de estos resultados reside en el hecho de que se obtuvieron con tan solo 31 pilotos, menos de la mitad que los países rivales.

La presencia brasileña en la Fórmula 1 arrancó el 16 de septiembre de 1951 en el Gran Premio de Italia. Aquel día Chico Landi se retiró por problemas de transmisión, aunque fue el pionero que mostró el camino a una estirpe de vencedores de compatriotas.

La nómina de ganadores está liderada por el mítico Ayrton Senna (41), acompañado por Nelson Piquet (23), Emerson Fittipaldi (14), Rubens Barrichello (11), Felipe Massa (11) y Carlos Pace (1). El palmarés lo estrenó Fittipaldi el 4 de octubre de 1970 en el Gran Premio de los Estados Unidos al llevarse el triunfo en el Circuito de Watkins Glen con un Lotus 72C. Y cierra la lista victoriosa Barrichello el 13 de septiembre de 2009 en el Gran Premio de Italia disputado en el Circuito de Monza al volante de un Brawn GP001.

Evidentemente, el mejor ‘pole man’ es Ayrton Senna (65), quien mantuvo el récord a una vuelta hasta que se lo arrebató Michael Schumacher en el Gran Premio de San Marino en 2006. El resto del club de los mejores a una vuelta en clasificación lo forman Nelson Piquet (24) Felipe Massa (16), Rubens Barrichello (14), Emerson Fittipaldi (6), y Carlos Pace (1). El primer brasileño que marcó una pole position fue Fittipaldi el 14 de mayo de 1972 en el Gran Premio de Mónaco subido al Lotus 72D. De momento, el último en conseguirlo es Massa en el Gran Premio de Austria del 22 de junio de 2014 celebrado en el trazado de Spielberg, manejando el Williams FW36.

Los ocho trofeos de Campeón del Mundo que posee Brasil se los reparten Emerson Fittipaldi (1972, 1974), Nelson Piquet (1981, 1983, 1987) y Ayrton Senna (1988, 1990, 1991).

El primer brasileño en coronarse fue Emerson Fittipaldi, quien participó durante 11 temporadas en 144 Grandes Premios. Logró 14 triunfos, 6 pole positions, 6 vueltas rápidas y 35 pódiums con los equipos Lotus, McLaren, Copersucar y Fittipaldi. Debutó en el Gran Premio de Gran Bretaña de 1970 (Lotus 49C) y se despidió de la especialidad a bordo del Fittipaldi F8 en el Gran Premio del Este de los Estados Unidos de 1980.

 

Emerson Fittipaldi con la escudería Lotus. Foto Wikimedia Commons.

 

Tomó el relevo en la dinastía carioca Nelson Piquet. El deportista nacido en Río de Janeiro disputó en 14 certámenes un total de 204 Grandes Premios. En ellos sumó 23 victorias, 24 pole positions, 23 vueltas rápidas y 60 podiums con las escuderías Ensign, McLaren, Lotus, Williams, Benetton y Brabham. Su estreno se produjo en el Gran Premio de Alemania 1978 al volante de un Ensign N177 y su adiós, en el Gran Premio de Australia de 1991 con un Benetton B191.

 

Senna, el mito inmortal

Hablar de Ayrton Senna da Silva es hacerlo del mejor piloto de todos los tiempos. Sus hazañas deportivas y su estilo de conducción pasional e instintivo,  lo convirtieron en un ídolo mundial para millones de fanáticos. El Gran Premio de Mónaco fue su prueba favorita y el lugar donde comenzó a construir su leyenda. En las calles del Principado demostró su maestría, venciendo en las ediciones de 1987, 1989, 1990, 1991, 1992 y 1993. Nadie ha superado este récord. Considerado el dios de la lluvia, por sus actuaciones en mojado, demostró un control de los monoplazas en esas situaciones que resultaba inalcanzable para el resto de rivales.

Se adjudicó los Campeonatos del Mundo de 1988, 1990 y 1991 y los Subcampeonatos de 1989 y 1993. Compitió en 11 temporadas y 161 Grandes Premios, logrando 41 victorias (25,47%), 65 pole positions (40,37 %), 19 vueltas rápidas y 80 podiums (49,69%) con Toleman, Lotus, McLaren y Williams. Pero más allá de su palmarés, representó la esperanza para una nación  asolada por la pobreza y un modelo a seguir por los pilotos de varias generaciones posteriores, incluyendo las actuales.

Su carisma, velocidad, talento, y valentía al volante de un monoplaza, lo elevaron al Templo Sagrado del Motorsport. Todavía hoy en día en los autódromos de la Fórmula 1 siempre ondean banderas brasileñas en su honor y los seguidores le recuerdan con mensajes y canciones. Una leyenda imperecedera que con sus éxitos ayudó a construir los sueños de miles de aficionados.

Por encima de sus cualidades innatas con un monoplaza se situaban su nivel de trabajo y autoexigencia. Buscaba la perfección como el recto camino hacia el único resultado admisible, la victoria. ”El segundo es el primero de los perdedores”. “Lo importante es ganar. Esa historia de que lo importante es competir no pasa de ser demagogia”. Esas dos citas definen la ambición de un personaje que llegó para reinar donde muy pocos lo hacen, en el corazón de los fans.

 

Senna, el ídolo de Brasil. Foto Williams.

 

 

El Gran Premio de Brasil de Fórmula 1

Desde 1973, año de su debut en el calendario de la máxima categoría hasta hoy, el Gran Premio de Brasil siempre ha teñido con la alegría de la torcida brasileira el campeonato. En ningún lugar del planeta se vive una carrera de Fórmula 1 como en el país carioca. Allí, la velocidad danza al ritmo de la samba y los monoplazas parecen desfilar como aquellos ciudadanos en los carnavales. Las gradas del Gran Circo se transforman en una fiesta en honor de los dioses de las cuatro ruedas y donde jamás se olvidan de corear el nombre de Senna. La atmósfera mágica y el ambiente único hacen que las competiciones en el país sudamericano tengan un sabor especial.

El Autódromo de Interlagos (Sao Paulo) ha albergado 35 ediciones de la carrera brasileña y 10 más el desaparecido trazado de Jacarepaguá (Río de Janeiro). Irónicamente, Alain Prost, el gran rival de Ayrton Senna, ostenta el récord de victorias, con seis. Le siguen Carlos Reutemann (4) y Michael Schumacher (4). Los pilotos nacionales que han vencido en ‘su casa’ se llaman Emerson Fittipaldi, Nelson Piquet, Ayrton Senna, José Pace y Felipe Massa. Rubens Barrichello, es el local que más ediciones disputó en su país (17), con un tercer puesto como su mejor resultado (en 2004).

 

Circuito de Interlagos. Foto Force India.

 

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