La leyenda: Ayrton Senna

La Fórmula 1 es uno de los deportes que más llama la atención a la humanidad.

De 1950 a la fecha, sus andanzas han sido atendidas por miles de millones de planetarios.

Gran parte de su encanto y de su misterio descansa en la gesta de los pilotos que han perdido la vida sobre un coche de carreras.

La mixtura de pasión, elegancia, mucho mundo y peligro: explican el embrujo que ha causado.

Los nombres de los que se sirve para seducir son muchos y muy sonoros: Mónaco, Ferrari, revoluciones por minuto, tecnología punta.

A lo que se suma la presencia de las mujeres hermosas. Perfumes con las fragancias más inesperadas. Los ropajes impensables. Autos maravillosos. Hoteles de gran clase. Juguetes exóticos para gente grande. Relojes que son piezas de alta ingeniería. Y, enormes pilotos…

«Fue más grande que cualquier futbolista, que cualquier presidente. Fue la persona más influyente de Brasil».

LEWIS HAMILTON


GETTY IMAGES
Senna sentado en su Williams antes de la carrera en el circuito de Imola en 1994/ Getty Images

Entre todos los nombres y apellidos míticos de la más alta velocidad, destaca el de Ayrton Senna.

Porque era brasileño.

Porque estaba dotado de una vocación imperturbable que buscaba la victoria a toda costa.

Porque no había límite que no hubiera traspasado.

Porque decía que ser el segundo al llegar a la meta, era rendirse como el más claramente derrotado, entre todos los rivales.

Senna completó la mejor primera vuelta de la historia de la F1 en el Gran Premio de Europa en 1993, en el circuito de Donington de Inglaterra.

Porque no se vencía ante la presión.

Porque aceleraba sin cesar.

Porque ganó carreras sorprendentes.

Porque no había pista de la cual no se aprendiera de inmediato el mejor recorrido, con cada uno de los detalles.

Porque no le tenía miedo a ninguno de sus rivales.

Senna protagonizó una tensa rivalidad con el francés Alain Prost.

Porque decía estar diseñado sólo para la velocidad.

Porque creía ciegamente en la fuerza y la perfección del Dios al que reverenció.

Senna perdió la vida cuando chocó contra la pared en la curva de Tamburello durante el Gran Premio de San Marino en 1994 / Getty Images

Porque un sábado, en el circuito, dijo adiós para siempre a este mundo.

Porque ya no está aquí para defender su competitividad.

Porque será muy difícil encontrar a un ser humano con tantas cualidades.

Porque se lo extraña de verdad, como deportista, como héroe y como ser humano…

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MotorSports360

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