Un Rolex, el trofeo más deseado en las 24 Horas de Daytona

Todos los pilotos sueñan con la entrega de un trofeo que les reconozca como los campeones de las competiciones automovilísticas. Sin embargo, existe una carrera cuya victoria se recompensa con un valioso premio complementario. Nos referimos a las 24 Horas de Daytona, donde el más rápido recibe un reloj personalizado. Pero no se trata de cualquier marca ni modelo, sino de todo un mito entre las máquinas que miden el tiempo: el Rolex Oyster Perpetual Cosmograph Daytona, popularmente conocido como Rolex Daytona. En su parte posterior figura la palabra Winner, así como el año y logotipo de la carrera. Un merecido homenaje para los héroes de la velocidad.

El modelo Oyster Perpetual Cosmograph Daytona en 2016.

Un reloj y un récord de velocidad

La firma suiza, una de las más prestigiosas del mundo, cuenta con una longeva relación que se remonta prácticamente a los inicios del Motorsport. De hecho, estos vínculos entre Rolex y las carreras datan de los años 30 del siglo pasado. Fue a partir de entonces cuando en el Autódromo de la playa de Daytona se batieron hasta 14 récords de velocidad. Precisamente, uno de los más recordados lo obtuvo el británico Malcolm Campbell tras alcanzar los 444 km/h… con un Rolex en su muñeca en 1935. Hans Wilsdorlf, fundador alemán de la multinacional relojera y todo un visionario, convirtió a Campbell en el embajador de sus productos. Las hazañas deportivas del piloto inglés y su estilo de vida representaban a la perfección los valores de su empresa. La decisión publicitaria tuvo una repercusión muy positiva en las ventas y la imagen de la marca. Quizá como homenaje por el éxito comercial conseguido, se presentó un modelo de Rolex con el nombre de Malcolm Campbell en la esfera. Así fue cómo el mundo del motor y la famosa compañía quedaron íntimamente ligados… hasta hoy.

 

Rolex y Daytona, una pareja legendaria

¿Dónde se unieron los caminos del fabricante helvético y la mítica carrera de Florida? El vínculo entre ambos se remonta a 1959, cuando Rolex se convirtió en cronometrador y patrocinador oficial del Daytona Internacional Speedway. Más tarde, a partir de 1992, también pasó a ser el sponsor principal de las 24 Horas de Daytona o Rolex 24 At Daytona. La firma europea siempre ha asociado los principales valores del Motorsport, y más concretamente, los relativos a las carreras de resistencia, con sus extraordinarias piezas. Considera que el rendimiento y la fiabilidad (durabilidad), atributos que llevan al éxito en esas competiciones de coches, representan las virtudes de sus precisas máquinas del tiempo. Tanto es así que en 2001 también se convirtió en el cronometrador oficial de las 24 Horas de Le Mans. Por cierto, ¿sabían que esa competición de resistencia que se disputa en Francia estuvo a punto de bautizar al que después sería el modelo Rolex Daytona? Pues así sucedió. De hecho, en 1964 en un programa de carreras en Sebring aparecía un anuncio con la denominación Le Mans. Sin embargo, finalmente se decidió que el nombre definitivo fuera el que todos conocemos hoy.

Una auténtica belleza fue el Daytona de 1988.

Una obra de arte y precisión

La legendaria aura que envuelve al Rolex Oyster Perpetual Cosmograph Daytona hacen de él una de las piezas más deseadas por los amantes de estas máquinas y de las carreras de coches. Las victorias de los campeones en el asfalto de Florida, y especialmente la figura de uno de sus propietarios más ilustres, el actor estadounidense Paul Newman, han hecho de este modelo un auténtico objeto de culto. Así lo demuestran las ‘eternas’ listas de espera de aquellos clientes que quieren poseer una de estas auténticas piezas de colección. Inspirado en las hazañas de los pilotos en Daytona, su caja Oyster de 40 mm. está fabricada con un material especial y ultrarresistente. Se trata del acero 904L, una variante del acero compuesta por bajos niveles de carbono. El precio de esta superaleación inoxidable, empleada en la industria espacial y química, está a la altura de sus elevadísimas propiedades de dureza y anticorrosión. La esfera, que se ofrece con fondo plateado, negro, azul y marrón, alberga tres sub-esferas, siendo la del minutero central con el nombre de Daytona en rojo la encargada de medir los octavos de segundo. Por su parte, los dos contadores laterales nos permiten conocer el tiempo transcurrido en horas y minutos. El bisel está fabricado con un compuesto cerámico muy resistente (Cerachrom), cuya afectación cromática por los rayos ultravioleta y/o arañazos resultan prácticamente imposibles. En ese componente figuran los números correspondientes a una escala taquimétrica que recubierta con una fina capa de platino, permite una perfecta legibilidad y durabilidad de las cifras. Dicha graduación numérica se emplea junto al cronógrafo para cuantificar la velocidad media de un piloto hasta los 400 km/h (249 millas/h). El cristal está elaborado a partir de una única pieza de zafiro y es resistente a los arañazos. Esta obra de arte relojero es sumergible hasta los 100 metros y su corona cuenta con un triple sistema de seguridad (Triplock) que asegura la hermeticidad. Por último, el mecanismo del Cosmograph Daytona está equipado con el calibre 4130, un movimiento mecánico y de cuerda automática exclusivo de la firma. Cuenta con la particularidad de disponer de un menor número de elementos que el resto de cronógrafos del mercado.

Si quieren sentirse como nuestros campeones en las 24 Horas de Daytona, Pedro Rodríguez  (1963, 1964, 1970 y 1971), Salvador Durán (2007) y Memo Rojas (2008, 2011 y 2013) y disfrutar del icónico Rolex, tendrán que pagar unos 14.170 dólares. Ese es el precio de la gloria y la leyenda… del motor.

La carrera de Daytona es una de las más famosas del mundo.

Fotos cortesía Rolex 

 

 

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